El despertar ya no es tristeza, ya no es agonía,
ni impotencia por no poder cambiar las cosas;
no es monotonía, ni desesperación,
ni congoja, ni castigo.
Ahora comprendí que despertar es volver a empezar,
que despertar es dejarlo todo atrás, en un sueño;
que despertar es vivir,
y vivir es aprovechar,
y se aprovechan las horas, los minutos, los segundos,
los pequeños momentos que hacen de la monotonía algo imprevisible.
Porque despertar es construir paso a paso el hoy, el presente,
ese pequeño instante entre el pasado y el futuro.
Eso es despertar.
¡Despierta!
(Me equivocaré mil veces, pero siempre encontraré la manera de arreglarlo)
lunes, 24 de enero de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario